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Casa de Retiros Jesús Buen Pastor

Cada 26 de julio, la Iglesia celebra a Santos Joaquín y Ana, los padres de la Santísima Virgen María y, por tanto, los abuelos de Jesús. Detrás de su memoria litúrgica late una verdad luminosa: la santidad se cultiva en el hogar, y la fe se transmite de generación en generación como la herencia más preciosa.

Quiénes fueron San Joaquín y Santa Ana

Conviene decirlo con honestidad: los Evangelios no mencionan los nombres de los padres de María. Cuanto sabemos de Joaquín y Ana procede de la tradición y de escritos antiguos no incluidos en la Biblia, como el Protoevangelio de Santiago, un texto del siglo II. Aunque no posea valor histórico cierto en cada detalle, la Iglesia ha acogido con cariño esta tradición porque expresa una intuición profunda: María, la «llena de gracia», creció en un hogar santo, rodeada del amor de unos padres piadosos.

Según ese relato, Joaquín y Ana eran un matrimonio justo y temeroso de Dios que sufrió durante años la prueba de no tener hijos. Cuando, ya ancianos, recibieron el anuncio de que serían padres, acogieron a su hija María como un don del cielo y la consagraron al Señor. En ellos, la espera se hizo esperanza, y la ancianidad se volvió fecunda.

Una fiesta con siglos de historia

La devoción a Santa Ana floreció muy pronto en Oriente y en Occidente. En 1481, el papa Sixto IV introdujo su fiesta en el Breviario Romano, fijándola el 26 de julio. Tras la reforma litúrgica que siguió al Concilio Vaticano II, en 1969 ambos padres de María quedaron unidos en una sola celebración ese mismo día. Hoy, innumerables templos, ciudades y familias llevan sus nombres, y Santa Ana es venerada como patrona de las madres, las abuelas y las mujeres que esperan un hijo.

Los patronos de los abuelos

Joaquín y Ana son, ante todo, los patronos de los abuelos. En su figura, la Iglesia reconoce el papel insustituible de quienes, con su ternura y su experiencia, tejen el vínculo entre el pasado y el futuro. Los abuelos son memoria viva: cuentan historias, enseñan a rezar, sostienen con su oración silenciosa a hijos y nietos. Como ha recordado la Iglesia en los últimos años, los ancianos son «un regalo y una fuente de inspiración», necesarios para que ninguna generación pierda sus raíces.

No es casualidad que tantos santos hayan recibido la fe de manos de sus abuelas. La sabiduría de los mayores es un tesoro que ninguna pantalla puede reemplazar.

La Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores 2026

Consciente de este don, el papa Francisco instituyó en 2021 la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores, que se celebra cada año el cuarto domingo de julio, muy cerca de la fiesta de Joaquín y Ana. En 2026, esta jornada —la sexta— coincide exactamente con su memoria, el 26 de julio.

Para esta edición, el papa León XIV ha elegido un lema tomado del profeta Isaías: «Yo no te olvidaré» (Is 49,15). Son palabras de ternura divina, una promesa de que el amor de Dios no disminuye con los años ni se apaga en la fragilidad de la vejez. Frente a la soledad y al descarte que tantas veces padecen los ancianos, la Iglesia proclama que cada vida es preciosa hasta el último día.

«¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella lo olvidara, yo no te olvidaré.» (Isaías 49,15)

Lo que nos enseñan los abuelos de Jesús

La memoria de Joaquín y Ana nos deja lecciones que conviene atesorar:

  • La familia es la primera escuela de la fe: en el hogar, como en el de Joaquín y Ana, se aprende a amar a Dios.
  • La paciencia da fruto: su larga espera nos enseña a confiar en los tiempos del Señor.
  • La vejez es vocación: los años no son un ocaso, sino un tiempo para bendecir, acompañar y orar por los que vienen detrás.

Si quieres redescubrir la oración en familia, te animamos a aprender cómo rezar el Santo Rosario, esa joya que tantas abuelas han transmitido a sus nietos, o a conocer la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la Madre que nunca suelta nuestra mano.

La Casa de Retiros Jesús Buen Pastor sostiene su misión gracias a la providencia y a los corazones generosos. Si deseas apoyar nuestro trabajo, conoce aquí cómo hacerlo.

Honra a tus mayores en un tiempo de retiro

Este 26 de julio puede ser una hermosa ocasión para agradecer a Dios por nuestros abuelos y para rezar por los ancianos que se sienten solos. Y si anhelas un tiempo de silencio para reencontrarte con el Señor, en familia o a solas, la Casa de Retiros Jesús Buen Pastor te espera. Escríbenos y permite que, como Joaquín y Ana, tu corazón vuelva a llenarse de esperanza. San Joaquín y Santa Ana, abuelos del Señor, rueguen por nuestras familias.

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